La visita a Auschwitz-Birkenau te traslada a 1940 para revivir un período tan macabro como lo fue el régimen Nazi.
Es un viaje “profesional” y formativo donde el mundo se convierte en la mejor escuela, que hace años es mi obsesión.
Cuando estaba en cuarto año de Historia llevaba varios miles de páginas de historia europea leídas y mis ganas de llegar al Viejo Continente ya eran insuperables.
Desde San Petersburgo cruzamos en tren a Moscú, donde sólo quería conocer la Plaza Roja y hacerle una visita a Lenin.
El más lindo amanecer, las ruinas tragadas por la naturaleza y los tranquilos caminos que conectan los diversos templos del Angkor en Siem Reap.
Recuerdo que anoté en un papelito que esa ciudad estaba todavía muy despierta para entender su propio silencio.
Llegué sola, con la única certeza de que tenía una pieza reservada en un hostal, pero sin tener idea dónde quedaba. Así fue mi llegada a Bangkok. Por María Paz Ocharán.
Si quieren conocerse a sí mismos, Bután es perfecto. Además, es el lugar para encontrar el verdadero significado de viajar. Por Marudhar Karan Singh.
Fue como retroceder al siglo VII, con toda esta magia vikinga en Estonia. No me esperaba nada y me sorprendí con todo.
Vivir afuera debe ser una de las vivencias más estimulantes en la vida, y Sídney es una de las mejores ciudades del mundo para hacerlo.
No sólo su arquitectura y construcciones nos hablan de una ciudad absolutamente medieval y única, sino también sus costumbres, sus paisajes y su gente. Por Rosario Infante.
Cuando vi Perdidos en Tokio, creo que conocía cuatro países. Desde allí, llegar a esta ciudad siempre fue un sueño pendiente.