Antes de irme a Europa ya lo había decidido; no podía volver sin haber visto cómo era en el siglo XXI la cuna de la civilización occidental.
Es imposible caminar sin suspirar al ver las antiguas edificaciones, los templos y las calles de esta gran urbe japonesa.
Fragmentos de mi vida en otra parte; fragmentos de mi vida en otra parte que pude reunir en la tierra donde nace el sol.
De los lugares que han marcado mi vida («la patria es la infancia», decía Rilke), Buenos Aires se lleva el nombre de todas las cosas.
Montreal te atrapa con su bohemia, su arquitectura, su gente, su vida nocturna y ese pulso latino que la hace ser única en el mundo.
Espero volver a cada uno de estos lugares y poder disfrutar de ellos como la primera vez. Mis expectativas son altas, lo sé, pero también mi capacidad de asombro es infinita.
Este lugar es el único que no aplica para decir “cuándo no es Pascua en diciembre”. Aquí la Navidad comienza en octubre y termina en febrero.
Hay cosas que amo en la vida. Una, ya la saben, es viajar; la otra es comer y, cuando puedo juntar ambas, la vida es simplemente perfecta.
Una isla habitada por caníbales, de la que ninguna persona ha logrado salir viva. ¿Te atreves a conocerla?
El temperamento de los policías y sus ganas de “jugar” con los extranjeros casi hizo que esta visita quedara en un sueño.
Berlín no se parece al resto de Alemania ni a las más clásicas capitales europeas. Es más que eso, es die Größte Hauptstadt (la capital más grande).
Cumplí un viejo anhelo, ir a India. Fue un viaje intenso y muy fuerte emocionalmente, no encontré lo que buscaba, pero finalmente descubrí algo mucho mejor.