Viaje al Chiloé profundo
En la isla el tiempo no se detiene, la naturaleza guía cada ruta con la perfección y sorpresa con que solo ella puede hacerlo.
Nos internamos en un viaje que nos llevó al Chiloé más lejano y desconocido. A ese donde las postales naturales hablan por sí solas, donde paisajes tan generosos como eternos nos enfrentan a la belleza en su estado más esencial.
San José, Quilquico, Quehui, Chelín, Curaco de Vélez, Achao… localidades con una riqueza total, en conexión absoluta con la naturaleza y, por sobre todo, con la tradición más genuina del archipiélago.
Chiloé, la isla, el archipiélago, su gente, son una invitación que no tiene estaciones, pues un día es un año completo: sol, lluvia, nubes, viento, frío y sol otra vez… Una aventura llena de aromas, colores, sabores y desconexión absoluta de los objetos. En cada rincón hay historia e historias de un pueblo lejano, el que, sin embargo, nos conecta con Chile en su total dimensión.
En Chiloé el tiempo no se detiene, la naturaleza guía cada ruta con la perfección y sorpresa con que solo ella puede hacerlo.

Atardecer en Bahía Pullao

Humedal de Pullao

Ruta hacia Rilán

Casa típica chilota en la localidad de Rilán

Isla de Quehui

Bosque en la isla de Quehui

Quilquico

Tonina en el estero Pindo

Bahía de Achao