Los 10 personajes más desagradables de los aviones


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En los más de cien mil vuelos que hay diariamente alrededor del mundo, siempre estará presente uno de ellos, para hacer de tu experiencia en el avión una pesadilla.

 

Encontrar tu asiento, acomodarte, apagar el celular y elegir una buena película. Descrito así, un vuelo en avión suena como la mejor manera de empezar –o terminar– unas vacaciones. Pero, ¿qué pasa cuando las guaguas lloran, tu asiento se transforma en el pushing ball del vecino o alguien te mete conversa?

Sin ánimo de ponernos haters ni nada por el estilo, en Faro hicimos un estudio interno y dimos con los personajes más desagradables con los que podrías encontrarte en un vuelo. A ver si coincides con nosotros.

1. El niño que corre

La misma pregunta anterior se acapara de tus pensamientos cuando el niño va por su décima carrera por el pasillo del avión. Al principio miras a los papás –que siempre vienen detrás– con cara de compasión, la que después de un rato se transforma en ira profunda.

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2. La guagua llorona

Durante la primera hora de vuelo te apiadas de la criatura y piensas: “Pobre, le deben doler los oídos”. Pero cuando ya lleva la mitad del vuelo chillando, empiezas a preguntarte por qué a ninguna línea aérea se le ha ocurrido crear vuelos sólo para adultos.

3. El que patea el asiento

Siempre, pero siempre, detrás de ti vendrá una persona de 2,15 metros, a la que el asiento le queda chico. Inevitablemente sus rodillas chocan con tu respaldo y constantemente te encuentras con sus pies bajo tu asiento.

 

4. El que ronca

Se queda dormido apenas el avión deja de tocar suelo y despierta sólo para comer. Hasta ahí no habría problema si no fuera porque ronca como un helicóptero. Generalmente es el único que duerme de corrido entre todos los pasajeros del avión. Ay de ti si te toca de compañero de asiento.

5. El que viene resfriado

Es como una ley en los aviones; si hay alguien que está enfermo, tendrá que ir sentado a tu lado. Puedes llegar a compadecerte de lo mal que se siente, pero eso se termina con el constante “sorbeteo” de sus secreciones nasales o cuando le da lo mismo no taparse la boca al toser. Pasas el vuelo completo pensando en las hermosas vacaciones que pasarás enfermo gracias a él.

Hombre resfriado

“Tápese la boca, por favor”

6. El que se saca los zapatos

Hay que ser Dios para no verse afectado por la retención de líquido arriba de los aviones. Pero hay que ser muy canalla para decidir sacarse los zapatos para descansar los pies. El que lo hace generalmente es un hiperlaxo de aquellos, así que sueles encontrarte sus pies en tu apoya brazos o sentirlos en tu respaldo. Ni hablar de los olores.

7. La pesadilla de la tripulación

No estás viajando con él, pero si te toca de compañero de asiento crees que debes pedirle perdón a los tripulantes por lo hinchador que puede llegar a ser. Que quiere más bebida, que sus audífonos están malos, que le tocó poca comida o que no puede reclinar su asiento. Todo es una buena excusa para apretar el botoncito y que llegue una persona a atenderlo.

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8. El que usa todo el porta equipaje

Es el que se pone primero en la fila para subirse al avión, incluso cuando queda media hora para el primer llamado a embarque. No entiendes por qué lo hace hasta que llegas al avión e intentas buscar un espacio para poner tu maleta de mano. Efectivamente se subió primero para acapararse del porta equipaje, desde la fila 1 hasta la 35.

9. El que quiere conversar

Echaste tu asiento para atrás, te pusiste cómodo y elegiste la película que vas a ver. Todo parece perfecto hasta que a tu compañero le dan ganas de conversar. Lo que empieza con comentarios como “están bien buenos los ravioles” termina siendo un monólogo. Y ojo, que aunque estés con los audífonos puestos en la mejor parte de la película, igual te va a interrumpir.

Kevin McCallister

Imposible no acordarse de Kevin McCallister

10. El inconforme

No es capaz de preguntártelo a la cara, así que prefiere llamar a un tripulante para que sea el interlocutor. “Es que mi hijo va sentado allá atrás, ¿podría cambiarme de asiento para que quedemos juntos?”. Y tú, que tenías el mejor espacio junto a la ventana y en salida de emergencia, no te atreves a decir que no.

¿Cuál es tu pesadilla arriba de los aviones?

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