Himalayas, la cima del mundo

 

Cada vez que veo algo relacionado con los Himalayas sueño despierta imaginando que estoy conociendo los templos de Lhasa, caminando por Katmandú o descubriendo esas increíbles montañas.   

 

Banderas de plegarias

Banderas de plegarias en Nepal

No fue el reciente terremoto, ni tampoco el que sea una de las rutas más destacadas del trekking a nivel mundial. Mi interés por Nepal, el Tíbet y los Himalayas es más simple aún: siempre me han encantado las banderitas de colores que se pueden ver ondeando en los templos y colgando de mástiles ubicados en esas zonas remotas y montañosas.

Pero aunque mi interés suene superficial, el significado detrás de estas banderas es mucho más profundo que una simple decoración. Las banderas de plegarias son similares a guirnaldas de las cuales cuelgan trozos de tela de colores con imágenes y textos impresos. Normalmente en estas telas se exponen preceptos para alcanzar el conocimiento y la realización espitiual, también conocidos como sutras.

El origen de estas banderas se estima que fue en India y luego llegó hasta el Tíbet. Desde este punto, esta tradición se expandió hacia zonas de gran espiritualidad en Asia. En los pasos montañosos y altos picos del Himalaya se pueden encontrar instalaciones recubiertas de plegarias que les dan protección a las personas que circulan por esas peligrosas rutas. Sus diferente colores representan elementos de la cultura tibetana: azul, cielo; blanco, agua; rojo, fuego; verde, aire; y amarillo, tierra.

Yak en el Tíbet

Tíbet

Hasta nuevo aviso

Aunque mi nivel de trekking es más que básico y mis pulmones menos que suficientes, cada vez que veo algo relacionado con los Himalayas sueño despierta imaginando que estoy conociendo los templos de Lhasa, caminando por Katmandú o descubriendo esas increíbles montañas.

Después de finalizar el Transmongoliano en Pekín, la idea era seguir el recorrido en otro maravillo tren: el Lhasa Express, para atravesar los distintos paisajes desde la capital de China hasta la capital del Tíbet. Esta infraestructura requirió de gran ingeniería, ya que los cambios de temperatura dilatan y condensan las vías, no se quería invadir la naturaleza de la zona y se tuvo que adaptar para superar los cinco mil metros de altura, lo cual lo convirtió en el tren más alto del mundo.

Sin embargo, este viaje que dura más de dos días a bordo del tren tenía todos los pasajes vendidos a mediano plazo, sin contar el tiempo que toma sacar la visa para llegar al Tíbet. El tiempo me jugó en contra esta vez, pero sin duda que este sueño seguirá pendiente hasta concretarlo. Mientras tanto seguiré esperando para conocer la cima del mundo, con su flora y fauna únicas, sus templos hinduistas y monasterios budistas, su autentica música y su riqueza gastronómica.

Lugar:

Nepal

Intereses:

Religiones Trekking

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