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La magia de sobrevolar Teotihuacán en globo

 

De mi largo check list, hay un punto que ya comencé a cumplir: hacer un paseo en globo. Capadocia y Myanmar son dos de los tres lugares que quiero sobrevolar, pero en mi estadía en México ya comencé a cumplir el sueño, viendo las pirámides de Teotihuacán desde el aire.

 

Globo en Teotihuacán

¡Sueño cumplido!

De un día para otro me llegó la oferta. Mientras estaba en México quedándome en casa de mi amiga Laura, una amiga suya la contactó para ver si quería hacer turismo por las pirámides de Teotihuacán y sobrevolar el terreno en un globo; le dio los valores y le dijo que era una oferta porque su prima trabaja ahí. Yo dije que sí inmediatamente. Hacer un viaje en globo era una de las cosas que siempre había deseado y no iba a dejar pasar esta oportunidad.

El día del globo

Después de algunos imprevistos en la mañana, a las 6.30 nos dirigimos rumbo a Teotihuacán, desde Ciudad de México. Íbamos cuatro personas dispuestas a sobrevolar las pirámides: Luisa (la amiga de mi amiga), su novio Mario, su amigo Eduardo y yo. Después de poco más de una hora de viaje llegamos a las instalaciones de la empresa Sky Ballons, que era la encargada de cumplir nuestro anhelo.

Bandera Faro

Faro sobrevolando Teotihuacán en globo

Nos inscribimos, escuchamos las instrucciones de seguridad y nos fuimos a ver cómo terminaban de inflar el globo. Los colores de éste creaban el escenario perfecto para que siguiéramos ilusionándonos con lo que se vendría en unos minutos. Los encargados nos dejaron entrar al globo para sacarnos fotos en su colorida sombra y luego nos preparamos para el vuelo.

En las nubes

Nos subimos los cuatro sobre la cesta, más la prima de Luisa y su marido, quien iba manejando el globo. El fuego se encendía cada vez más fuerte para que tomara mayor altura y a nuestros pies quedaba la superficie. Poco a poco comenzamos a divisar las pirámides del Sol y la Luna.

No nos dimos cuenta cuando de repente, en plenas nubes, una densa capa blanca se cruzó entre nosotros, mientras que el fuego ardía cada vez más para seguir aumentando la altura. En menos de un minuto ya estábamos sobre las nubes y debajo de nosotros se veía una capa de blanco algodón que recogía la sobra del globo en el que íbamos. No había nada más que nubes a nuestro alrededor, algunos otros globos y la sobra del nuestro en lo que parecía un esponjoso algodón.

Brindis en Teotihuacán

Brindis después de aterrizar

Poco a poco fuimos bajando y ante nosotros aparecía la primera calle de Latinoamérica: la avenida de los Muertos. Entre sus pirámides y otros sitios arqueológicos, nos encontrábamos sobrevolando la histórica Teotihuacán y divisando la historia de cientos de años desde un globo. La alegría se reflejaba en la cara de cada uno.

El brindis

“El viento nos ha dado la bienvenida con suavidad, el Sol nos ha acariciado con sus cálidas manos, hemos volado tan bien y tan alto, que Dios se ha unido a nuestra alegría y nos regresa a los adorables brazos de la Madre Tierra”. Con esa oración dábamos gracias por el viaje, acompañado de un brindis con espumante en pleno vuelo. Agradecer por estar ahí y tener la oportunidad de disfrutar del paisaje y de la experiencia, fue una de las cosas por las que gritamos “¡salud!” al alzar nuestros vasos. Y era imposible no brindar. Para quienes han hecho un viaje en globo anteriormente, saben que la primera vez es tan buena que las ganas de volver a subirse a uno se insertan en nuestra mente desde que estamos en el aire.

Adrenalínicos y extasiados, llegamos a tierra firme chocando con copas de árboles y atajando ramas para el recuerdo, porque en un viaje en globo lo único que puedes controlar es la altura, pero no dónde aterrizas, porque al globo lo maneja el viento.

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Lugar:

México

Intereses:

Historia

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